Espero no ser la única a la que le sucede que sus sillas nunca están con todos los tacos bien puestos. Sé que los hay de clavo pero, ni me gusta agujerear la pata de la silla para introducirlo ni le veo mucho sentido colocarle una cosa rígida e igualmente ruidosa a la silla; mi intención es que al moverme en ella, no haga ruido, cosa que agradecen especialmente los vecinos, ni me arañe el suelo.
Por ello, dándole vueltas al asunto, decidí hacer unos zapatitos de trapillo para las sillas.