Advierto antes de empezar que al que le guste la miel no tiene por qué gustarle la miel de caña.
Su sabor es mucho más fuerte pero aún así sigue siendo dulce (y no me pidáis más, si queréis saber más sobre ella tendréis que probarla, no se me ocurren tantos calificativos como a los enólogos :-s).
Es muy típica de Málaga, donde se fabrica yo creo que en exclusiva dentro de España (si me equivoco corregidme).
Aquí se emplea fundamentalmente en las berenjenas fritas con miel que a mi es un plato que me encanta, aunque la primera vez las probé con recelo porque, tendréis que reconocerme que el color de la miel es algo sospechoso. Pero no, están buenísimas, porque lo salado de las berenjenas con el dulzor de esta miel, que no es empalagosa, les confieren un punto agridulce estupendo.










