La vida está llena de pequeños momentos que es bonito aprovechar porque lo que pasa ya no vuelve y hay que saber exprimir cada instante.
Y es que vamos con tantas prisas a todas partes que no tenemos tiempo para nada y aunque demos por supuesto que queremos a quien tenemos al lado y que esa persona lo sabe, no está demás demostrarlo sin venir a cuento. Porque la vida tiene momentos muy bonitos, pero nosotros podemos contribuir a llenarla con muchos más.
En esta línea, esos regalos inesperados, que no cuestan mucho dinero pero que yo creo que son los que más valen, pueden ser la excusa para decirle a alguien que nos importa, que agradecemos que esté ahí, o simplemente que nos gusta tenerla a nuestro lado, porque, sin motivo, las cosas cobran otro valor, el sentimental.