Esta receta es de esas que creí que nunca os iba a presentar, más que nada porque, aunque me gustan los garbanzos, no me imaginaba comiéndolos fríos y en una ensalada, siempre pensé que estarían, no sé, malos (sí, la verdad es que es lo que pensaba); pero para eso están las ocasiones en la vida y, una vez, estando fuera de casa, tuve que comerla y, desde entonces, me volví fan de la misma.
Así que, os la traigo casi por casualidad pero a la vez convencidísima de que os va a gustar. Especialmente ahora que llega el veranito y se puede tener hecha con tiempo y guardada en la nevera, ideal para la vuelta de la playa o la piscina; además de que se prepara en un momento. Un plato nutricionalmente muy equilibrado que aporta azúcares de lenta liberación, tan de moda últimamente (ya veis que todo está inventado ;-) ).
Estos son los ingredientes: