Hace unos días, cenando con unos amigos, una amiga me enseñaba en el móvil un dibujo que le había hecho su sobrina de 3 años, la verdad es que sorprendía por la cantidad de detalles y las dos nos pusimos a comentar esos destellos de madurez. Al cabo de unos minutos de conversación, uno de los comensales comentó "estáis hablando en clave".
La verdad es que aquello nos dejó un poco sorprendidas pero era cierto, todos escuchaban pero nadie intervenía.
La realidad del cuento es que para mí es tan evidente y natural que no me doy cuenta de que hay personas que al mirar un dibujo infantil no ven más que eso, un dibujo infantil, con poco potencial económico (añado yo, aunque viendo algunas galerías de arte moderno...).
Pero hay tanta información detrás de ellos que me resulta irresistible comentarlos, porque a través de ellos podemos saber si el artista en cuestión es más o menos maduro de lo que cabe esperar para su edad, si está estimulado, si hay algo que le guste mucho, si tiene alguna preocupación... en fin, son tantas cosas.